Etapas, fase a fase
Tras cada objeto hay unas etapas claras, en orden. Ninguna se apresura — cada una tiene su razón de ser, y se nota.
Elegimos la piel o el cuero pieza a pieza, según la textura, el grosor y el pelo. Un buen material ya es media pieza.
Dibujamos y preparamos el patrón para cada modelo, con márgenes calculados para el corte y la costura.
Cortamos a mano, atentos al pelo y al sentido del pelaje, para que las piezas encajen limpias, sin costuras a la vista.
Unimos las piezas y las ajustamos antes de coser, para que todo caiga exactamente como debe.
Cosemos puntada a puntada, con paciencia. Aquí se ve el oficio — y aquí también se gana la durabilidad.
Montamos el forro y los refuerzos que dan estructura a la pieza y la hacen agradable de llevar.
Limpiamos, ajustamos y pulimos los detalles. Los últimos gestos — los que sientes cuando la llevas.
Medir lo invisible
Parte del trabajo no se ve en la pieza terminada, pero se siente. Las cifras exactas varían de un modelo a otro — abajo, algunas referencias orientativas.
para una pieza trabajada enteramente a mano
dadas una a una, en una pieza completa
del material a la pieza lista para llevar
Valores orientativos — los números reales se asignan a cada pieza trabajada.
Técnicas con nombre
Algunas de las técnicas con las que trabajamos, contadas de forma sencilla — sin alardes, solo la manera en que cobra vida el material.
Puntadas dadas una a una, más resistentes y bonitas que las de máquina.
La forma se construye sobre la horma, para que la pieza siente bien y mantenga su forma con el tiempo.
Unimos las piezas de piel en el sentido del pelo, para que las costuras no se vean y el volumen fluya con naturalidad.